-¿Por qué lloras? -preguntó él con voz ronca. - No lo sé... - susurró él pecoso con voz temblorosa. - Creo que me da vergüenza - Contestó bajito, sintiendo cómo las lágrimas se deslizaban por sus mejillas hacia sus oídos. - No saldrás de este lugar -dijo él rubio con intensidad, sus manos atrapando las de él- No, hasta que me dejes tenerte. "Al menos ya no le dolía nada." pensaba él pelinegro, en un intento de consuelo.
More details