November Rain --- (Robb Stark)

November Rain --- (Robb Stark)

  • WpView
    Reads 19,382
  • WpVote
    Votes 2,010
  • WpPart
    Parts 19
WpMetadataReadMatureOngoing
WpMetadataNoticeLast published Mon, Apr 22, 2024
- Mi hogar es hermoso cuando el Sol se está ocultando, afuera, sobre el gran puente de roca se puede escuchar al agua chocar con rudeza mientras las olas se rompen. Alguna vez ese sonido fue opacado por los rugidos de feroces bestias que resguardaban a la Casa Targaryen, pero hoy, no eran más que recuerdos. Todo lo contrario a lo que algún día fue, ese brillo y grandeza que caracterizaba a Dragonstone no eran más que ruinas... Los dragones habían caído, o eso es lo que el mundo cree, pues en lo más escondido del Norte se encuentra lo último de un legado a la espera de resurgir, porque hasta los más rebeldes saben que para que el mundo de los hombres sobreviva, un Targaryen debe estar sentado en el Trono de Hierro.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • El olor de las cenizas
  • Blood remembers (House of the dragon)
  • Vivimos De Nuevo
  • AEGON || JUEGO DE TRONOS
  • Destino: Poniente (Aemond Targaryen y tu)
  • Fuego en el Invierno
  • dynasty.     rhaegar targaryen.
  • 𝐓𝐇𝐄 𝐏𝐄𝐀𝐑𝐋 𝐎𝐅 𝐓𝐇𝐄 𝐏𝐇𝐎𝐄𝐍𝐈𝐗 ━ Lucerys Velaryon
  • Mi único Omega

Las Aguas de Rocadragón La muerte no era oscura ni silenciosa. Era estridente. La última vez que Rhaenyra Targaryen abrió los ojos fue desde las fauces abiertas de Sunfyre, cuando el aire olía a sal y carne quemada, y el mundo se redujo a un rugido inmenso y voraz. Había sentido su piel desprenderse del hueso, sus gritos ahogados por el fuego, y aún así, su alma no abandonó el cuerpo. El mar la devolvió. Despertó en la orilla norte de Rocadragón, boca abajo sobre piedras negras como obsidiana. La espuma salada le cubría los labios, y el sol aún no había cruzado el horizonte. El silencio del amanecer era total, pero no calmo. Parecía el susurro antes del juicio. Su cuerpo estaba entero. Dolorido, sí, lleno de una pesadez que no era de carne sino de alma, pero vivo. Sus manos estaban arrugadas por el agua, sus uñas rotas, los cabellos mojados y pegajosos como algas. El salitre le raspaba la garganta. Cada movimiento era una traición. Como si los músculos recordaran el dolor que ya no estaba. Cada respiro la hacía consciente de que estaba viva... cuando no debería estarlo. ¿Por qué el mar me devolvió? La pregunta la acompañaría por años. Un cuervo la observaba desde una roca. -¿Dónde estoy? -murmuró. Pero lo supo. El aire tenía un sabor que reconocía desde la infancia, como hierro y fuego. Rocadragón. Su hogar. Pero algo no encajaba. Las murallas estaban enteras. No había señales de guerra, ni gritos de dolor, ni cadáveres. La isla estaba viva. Y eso solo podía significar una cosa. El tiempo la había escupido hacia atrás. Una segunda oportunidad. Un castigo.

More details
WpActionLinkContent Guidelines