Bajo el rugido de los motores, Lycia aprendió que huir también puede ser una forma de sentirse viva. Caleb, su guardaespaldas, jura mantenerla a salvo... pero no sabe que él mismo es el peligro que la desarma. Drogas, carreras clandestinas, mentiras y un deseo que los consume a ambos. Entre ellos, el amor no sana, no consuela, solo destruye y quema. En un mundo donde la velocidad se mezcla con la culpa y el amor con la supervivencia, ¿hasta qué punto puede protegerte alguien sin destruirte primero? O mejor dicho. ¿Hasta que punto puede protegerte sin destruirse primero?
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