Dicen que los Dragones Celestiales lo tenemos todo, pero yo solo tenía una colección de lujos que en realidad no eran míos y mi golpiza garantizada por mi padre al final del día.
En mi vida cometí muchísimas estupideces. Escapar sin saber navegar fue la primera. Pero si alguien me preguntara si me arrepiento, le diría que no. Porque de no haber sido por cada una de esas decisiones, nunca me habría desmayado justo frente a la proa del Oro Jackson y jamás habría conocido a cierto pelirrojo imprudente que de repente decidió que yo era su problema favorito. ¿Lo bueno? También era mi favorito.
All Rights Reserved