•¡no te merezco! No quiero hacerte daño -Anunció Silah sin remordimiento-.
•Silah, tu no me haces daño.. Tú me llenas de vida, no digas eso.. -Pronunció suavemente John para tranquilizarla- acto seguido la tomo de los abrazos, quedo frente a frente con ella y la besó.
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
-Estoy enamorado de ti.
-No me digas eso.
-Marlene, deja de fingir que no tienes sentimientos.
-No los tengo.
-Te conozco, aun eres inocente y crees en el amor.
-Hace tiempo que deje de creer...