Un día encontré un gato negro cerca de mi casa, muy enfermito el pobre. Al principio pensé "No hay nada qué hacer, se va a morir igual" y después de media hora de reflexión y culpabilidad salí y lo llevé a la veterinaria, le mandé mensaje a una página de rescatistas y unas horas más tarde al gatito negro lo habían curado y acogido en una casa. Ese día me hice rescatista de gatos, pero también ese día me di cuenta que NUNCA salvaría el mundo, pero sí podía salvar la vida de los michis. solo así, venciendo la apatía, prosperará la humanidad. Esta historia es lo que creo que el gatito pensó toda esa odisea (Pura chaqueta mental mía)
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