La Presencia

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Oct 8, 2016
Ya sé que quizá suene descabellado, pero, desde chiquita que la siento. Al principio pensaba que era malvada, cada vez que la percibía, mi corazón latía tan rápido que lo podía sentir golpeando con fuerza mis costillas. Pero… luego de unos años, comprendí que no estaba allí para hacerme daño. Simplemente… se hallaba presente. Nunca se deja ver pero de alguna manera sé que se encuentra con migo. Desde que tengo uso de la razón hasta el día de hoy, que tengo 17 años, no sé qué quiere, que busca o que necesita. Tampoco sé si es mi imaginación o que, porque nadie más la siente. No voy a negar que cada vez que la percibo, mi corazón se acelera y se me eriza el bello, pero sé que no me va a lastimar. Mi nombre es Katherine Cipriano y desde pequeña que la siento. Esa presencia que nunca me deja sola. -------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- QUEDA ESTRICTAMENTE PROHIBIDO CUALQUIER COPIA O ADAPTACIÓN SIN MI CONSENTIMIENTO
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celoso
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-Me gustas- -Jamás dejé de amarte- -Todavía estás metida en mi mente- -La primera vez que te vi, lo supe... Me enamoré- -Eres la única que calma mi acelerado ritmo cardíaco- Cada una de estas frases se repiten en bucle en mi cerebro. Por cierto, soy Venus Afrodita. Hija de una familia multimillonaria, sexóloga y oveja negra de la estirpe Zita Grimpola. En el corazón no se manda, eso lo tengo muy claro. Pero no puede ser que el mío sea como el arca de Noé. Las confusiones son normales, ¿No? O, yo soy catalogada como una gran imbécil. El punto es, tengo miedo. Mucho miedo. Jamás en la vida sentí que caminaba por la cuerda floja, sin arnés ni malla de aterrizaje. Aunque, siendo sincera, mi vida es una montaña rusa descompuesta. No puedo bajar de ella, simplemente soy mera espectadora. En mis 30 pequeños años, así se siente ser yo. Las subidas y bajadas constantes, los giros inesperados y las personas que me acompañan son diversas. Algunas se bajaron definitivamente, otras ni siquiera quisieron subirse, y no los culpo. ¡Esto es una locura! ¡Cupido, AYUDA!

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