AMAR LA DISTANCIA

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WpMetadataNoticeLast published Fri, Feb 23, 2024
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Non-Fiction
Mi vida era muy difícil tanto en la escuela como en la casa. En la escuela el bullying y en la casa las peleas de mis padres. Un día normal y corriente en la escuela llega un chico nuevo y se sienta junto a mi, ese mismo día en el recreo vienen a molestarme como ya era de costumbre pero esta ves fue diferente el chico nuevo llamado stich me defendió...yo me quedé como wow madre mia. Al llegar a casa le pregunto a mi madre que se siente estar enamorada y mi madre me dijo que era algo q no se aguanta y ahí vengo yo y le pregunto *que es el amor* mi madre responde *el amor es algo puro q no se acaba de la noche a la mañana*, después de escuchar lo q me dijo mi mama fui con mi papa haciéndole la misma pregunta pero me dijo que solo es una tonteria q los jóvenes se inventaban para no quedarse en ridículo. Eso me confundió mucho hasta el punto de tenerle miedo al amor. Yo pensaba que que nunca debería enamorarme para evitar la depresión,y así seguí hasta los 15. Bueno me llamó Katty, tengo 18 y estudió biología Marina... Mi vida dio un giro inesperado en mi fiesta de15 y aquí es donde empieza mi loka historia.
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Mi nombre es Lea García y tengo 15 años. Mi vida no es que sea muy ejemplar, digamos que tuve una infancia algo complicada. Mi padre era un alcohólico que se entretenía pegando a su mujer y sus dos hijos. Y claro, ni mi madre ni mi hermano ni yo, dijimos absolutamente nada. Patético. Pero fue uno de los mayores traumas que jamás tuve. Cuando cumplí los nueve mi madre me compró una bolsa de ositos de gominola, ahora para mi eso no es mucho, pero anteriormente no solía tener esos caprichos. Mi hermano, el cual tenía un año más que yo, se tragó uno y tristemente se ahogó con él. Otro trauma más con las gominolas. Después de eso mi madre se pasó los días deprimida y mi padre nos abandonó diciendo que sin un hombre como hijo, no quería tener relación alguna con nosotras. Recuerdo lo mal que lo pasó mi madre, cada lágrima que derramaba y cada sollozo que soltaba por las noches. Al pasar al instituto, comencé a conocer gente diferente, gente con los que realmente encajaba. Gente que se pasaba el día haciendo pellas y ahogando sus problemas en alcohol o drogas. Gente cuya mayor afición era pasarse el día fumando, robando, insultando o, en casos extremos, incluso matando. Por supuesto, no tenía buenos rendimientos académicos y en poco más de dos meses terminaba expulsada de algún centro, ya que no sabían ni lo que hacer conmigo. Esa es mi vida, una parte resumida de ella realmente, y una vez más, vuelvo a empezar otra desde cero. En un lugar distinto.

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