La ingenua Emory

La ingenua Emory

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Mar 11, 2017
-¿Hasta donde me amas?-pregunto el lleno de desdén. Emory sabía la respuesta. -hasta las estrellas del cielo-aseguro ella -entonces -le susurro Martín al oído- demuéstramelo. Pero Emory temblaba , estaba realmente cansada, los golpes y las quemaduras del cigarrillo aún no sanaban y era difícil ponerse de pie. En verdad no se sentía bien , y Martín podía verlo pero a el le valía un comino. -Mueve ese vaso a la derecha, Emory-pidió- concéntrate en el, hazlo La chica puso la mirada fija en el objeto, deseaba moverlo, lo deseaba en verdad ,pero esos disequé poderes que el collar le aportaba simplemente no aparecían. Emory bajo la mirada...Mala decisión. -¡que lo muevas maldita golfa! - le escupió Martín desesperado y antes de dejar que Emory volviera intentarlo, le enterró la daga filosa hasta las entrañas, la chica no tuvo tiempo de doblegarse de dolor , porque ya no lo sentía,le clavo los ojos a el vaso de cristal lleno de agua que tenia en frente y sin saber como, lo hizo explotar.
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Deborah Phillips abrió los ojos lentamente, estaba muy mareada aún y le costaba enfocar la vista en un punto exacto, quiso sentarse pero una voz brusca la detuvo. -Quédate quieta. Te han anestesiado -Deb tragó saliva al oír a Sebastián hablarle en los pies de la cama. -Hola Sebastián -él no respondió al saludo- ¿Esta... bien? -preguntó con voz titubeante, se sentía vacía y tenía las manos atadas a los costados de la camilla ¿Por qué tenía las manos atadas? -No -dijo él-. No está bien, nada está bien ¡Nada nunca contigo está bien, Deborah! -le gritó con los puños apretados. Deborah cerró los ojos sintiendo como unas lagrimas se deslizaban libremente por las mejillas, ahora comenzaba a ver un poco mejor y a su lado... todo estaba vacío. ¿A dónde estaba? -¿Dónde...? -Se murió -le dijo él con brusquedad- ¿Estás feliz? A esa mujer lo que le hacía falta era sonreír. Deborah Phillips lo entrevistó en el restaurante del hotel Hilton y pronto todo se volvió un caos cuando una mujer embarazada le arrojó una sopera encima logrando unas graves quemaduras y yendo directos al hospital. Deb tenía unos bonitos y tristes ojos verdes que necesitaban brillar, entonces se prometió dárselo, lo haría seduciéndola infringiéndole la confianza que aquella mujer necesitaba, pero pronto esa seducción se volvió en su contra cuando la joven le debeló un secreto El secreto más triste que ocultaba. Bilogía hermanos Hurtman «Pecado de Seducción» hay secretos que duelen más de lo que uno piensa.

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