
La redacción del Diario el Peregrino estaba en silencio, salvo por el zumbido de las luces fluorescentes que parpadeaban como un código morse moribundo. Tanuki releyó su propia columna de aquel 12 de mayo.
"Hay amores inquebrantables que me hacen intoxicar de tu aroma..."Todos os Direitos Reservados