"La casita"

"La casita"

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WpMetadataNoticeLast published Sat, Apr 4, 2015
(Capitulo 1) Había una vez....Un Leñador,que había despertado en un lugar muy extraño y no tenia idea de donde estaba,porque no había arboles,no había agua,no había pasto,no había tierra no había nada,solamente una casita en donde estaba muy lejos pero muy lejos...Y el entonces se fue a ver si podía estar en esa casita o si había alguien,y entonces fue....Camino y camino hasta llegar allá en la casita. Cuando llego estaba un letrero chiquito pero estaba escondido con muchas hojas secas. Y el se pregunto... -Pasare aquí la noche. Pero el letrero decía...¡¡No entrar,no es SEGURO!! Y el hombre como no recordaba nada,jamas se pregunto si era seguro si había algo dentro de esa casa o que le podría pasar estando dentro de esa casa. Y estando en la casa,pues por la noche paso algo...Pero el como estaba en una habitación de la casa no sintió nada. Pero lo que había en esa casa no era inofensivo si no lo que había en esa casa era mas que cualquier cosa extraña o rara. Era...Un monstruo de cuatro patas y una cabeza,parecía una araña. (Capitulo 2)
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Aciago

A veces, la vida duele más de lo que las palabras pueden explicar. Ella lo sabía bien. Cada mañana era una lucha contra sus propios pensamientos, una guerra silenciosa en la que siempre salía herida. La ansiedad la estrangulaba desde dentro, y el mundo a su alrededor parecía indiferente. Nadie imaginaba que detrás de su mirada vacía se escondía un infierno: el monstruo que vivía bajo el mismo techo, le había robado la inocencia y la calma. Una tarde, todo colapsó. En medio de un ataque de pánico en los pasillos del instituto, cayó al suelo temblando, incapaz de respirar. Un chico de mirada intensa y silenciosa, que no dijo nada pero se arrodilló a su lado y le sostuvo la mano. Había algo en él... una oscuridad parecida a la suya. Lo que no sabía era que aquel desconocido no era cualquier chico Cargaba con sus propios demonios, cicatrices invisibles que lo hacían diferente a todos los demás. Y sin saber por qué, decidió que quería ayudarla. Porque a veces, las almas rotas se reconocen entre sí.

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