Bien, jamás e escrito más de unas simples hojas desahogando mis sentimientos, que no son los mejores, así que sólo lo intentare. Esta no es la típica historia en que todos son felices para siempre, porque yo no lo soy, pero si espero y es precisamente la esperanza de serlo la que me mantiene viva.
Tenía tan sólo 13 años, mi vida estaba en todos los ámbitos ¿bien? Bueno, eso creía hasta que era de verdad feliz... Cuando el me hacia feliz, pero ahora que no está más, con su pérdida sumada a a la de mi padre, cada día tengo que sobrevivir con este terrible y desgarrador dolor, uno de esos que no se compara cualquier dolor físico, un dolor del alma, que te va consumiendo y hace de tu existencia, la peor.
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