Proyecto Sky
No había acabado el verano cuando el mundo se me cayó encima, aunque no me molesté en levantarlo. Solo me resigné a vivir con él a cuestas. Pesaba. Dolía. Y, aun así, no me esforzaba por deshacerme de él. Lo convertí en mi penitencia, igual que Atlas cuando Zeus
le castigó a cargar el cielo sobre sus hombros.
Y un día, hace casi un año, mientras caminaba por los pasillos del hospital, me choqué con una sonrisa. En ese momento, todavía no sabía que esa sonrisa cambiaría mi vida.
Todo lo que iba a significar