Sun in your veins: Solar Ashes

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WpMetadataNoticeÚltima publicación sáb, mar 30, 2024
En los albores de un mundo donde los elementos danzan en armonía, el Sol decide otorgar su bendición a la humanidad. En una noche estrellada, cuando las constelaciones se alinean, nace un niño en una pequeña aldea en la Nación del Fuego. Su piel irradia un cálido resplandor, y su cabello es como hilos de fuego. Los ancianos de la aldea lo llaman Karna. Su madre, una sanadora y debota al Dios del Sol, sostiene al bebé en sus brazos y siente la energía divina que fluye a través de él. Los ojos de Karna, de un azul intenso, parecen contener secretos profundos. Así comienza nuestra epopeya, donde los elementos danzan y los semidioses se alzan. ¿Estás listo para unirte a esta aventura?
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Durante el nacimiento de la primera era de la Tierra, cuando los hijos de Thēo-Knör, los dioses elementales, custodian cada rincón del planeta, Khel-Knör, un dios oscuro, desciende para arruinarlo y desaparecer la luz existente en él. Thēo-Knör, padre de todo lo creado y regidor del nuevo mundo, lucha junto a sus hijos para defenderlo de la oscuridad de este terrible mal, pero Khel-Knör camina entre los hombres y corrompe la raza humana, lo que trae como consecuencia la guerra entre la luz y la oscuridad, hasta que el mal es echado. Zireilh, un mago poderoso, es el heraldo que Thēo-Knör escoge como "khalar" -mensajero- entre él y los habitantes de la Tierra, una vez que se marcha de esta para llevarse con él la maldad que arruina su mundo, y le pide que guíe a sus hijos en su nombre, hasta que la Tierra no se halle más en iniquidad. Deja, además, doce estrellas -piedras- sagradas que los habitantes de la Tierra deben usar para librarse de la oscuridad, al igual que deben protegerlas, pues el día que su luz se extinga, también aquella creación se extinguirá. Años después se instaura un nuevo mundo: Reären-Gäard, el reino donde los hijos de Thēo-Knör deben establecerse y poner el nombre de su dios por encima de cualquier poder, incluso del rey. Y cualquiera que decida apartarse de él, se apartará también de su legado.

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