Sus ojos llorosos. Sus manos entrelazadas. Sus destinos cruzados.
El amor y la guerra no solamente entrelazados entre si, si no también a algo más, a alguien más...El lamento.
¡Que extraña coincidencia!...O guerra...O amor. Ustedes se entregan al lamento sin dudarlo, sin pensar en las consecuencias que hay detrás de sus acciones egoístas.
¡No hay consecuencias para ustedes!, ¿pero qué pasa con las consecuencias del lamento?, ¿no sé dan cuenta de que poco a poco la van lastimando?
O guerra...O amor...Tan llenos de dulzura que de sus brazos salen púas que al momento de abrazar al lamento, únicamente la lastiman.
Están estrelazados, y eso es bueno...Pero hay momentos donde no lo es.