[Spin Off #1 de la Serie Obsesiones Pasionales]
Estaba en mi último año de Universidad de medicina cuando lo conocí, aquella mirada que me lanzaba con interés en el bar que asistimos con mis compañeros para celebrar haber aprobado el examen final de mi intercambio en Alemania.
Se acercó con una sonrisa llena de confianza y coqueteamos durante toda la noche, se ofreció a llevarme a la residencia universitaria en la que me quedaba, a mitad de camino me invitó a su casa para seguir conversando como lo habíamos hecho, accedí y a día de hoy agradezco haberlo hecho ya que me dio lo mejor que me pudo pasar.
Noah, mi bebé de 4 años fue concebido esa noche, varios tragos de más y una atracción instantánea me llevaron a un pico de estrés aquellas semanas, mientras veía a mi carrera derrapar por un embarazo no deseado.
No quería tenerlo, pero tampoco quería abortarlo, por lo que mi decisión fue tenerlo y darlo en adopción cuándo naciera.
No pude.
Cuando veía las ecografías sentía que mi corazón se removía, aplazaba las reuniones con aquellos que querían adoptarlo. Cuándo se tranquilizó al instante que lo pusieron contra mi pecho tuve que cerrar los ojos para no llorar.
Aquellos ojos me observaron con la máxima expresión de pureza que había visto mientras yo estaba en la camilla y él en aquella cuna de plástico a mi lado horas después de que naciera me confirmó que no podía dejarlo, que era mío.
Fue difícil, pero con ayuda de mis amigas y mis padres, logré graduarme en medicina como cirujana.
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