Nut y Hong se odian. O eso dicen. Nut siempre tiene el control. Es frío, dominante, nunca se deja provocar... hasta que Hong decide coquetearle sin vergüenza. Se le acerca demasiado, le sonríe lento, le habla bajito solo para hacerlo enojar. Lo hace a propósito. Porque sabe que funciona. Nut se tensa. Se enfurece. Y eso es peligroso. No es solo rabia. Es calor. Es ganas de callarlo, de empujarlo contra una pared, de demostrarle quién manda. Hong provoca porque le gusta verlo perder el control, aunque finja que no le importa. No se desean en calma. Se desean cuando están demasiado cerca. Cuando el odio ya no alcanza para tapar lo que sienten. Porque el verdadero problema no es ser enemigos... es lo mucho que se quieren cuando no deberían.
Mais detalhes