En el bullicioso barrio de Fontaine, un joven originario de Natlan y una mujer que una vez fue la poderosa diosa Furina, ahora renunciada a sus poderes, viven como vecinos. El chico, conocido por su entusiasmo por la alquimia, sueña con demostrar su valía y ganarse un lugar en el mundo a través de su pasión y talento. Sin embargo, la alquimia en Fontaine es un arte difícil de dominar, especialmente para alguien que proviene de una tierra tan diferente.
Furina, ahora una simple mortal, pasa sus días en una modesta casita junto a la del joven. Antes solía ser la encarnación de la justicia y el juicio divino, pero ahora lucha por adaptarse a la vida mortal, oculta entre las sombras de su pasado. A pesar de ser vecinos, ambos viven en mundos completamente diferentes; él, con un futuro lleno de esperanza y determinación, y ella, con un pasado lleno de culpa y arrepentimiento.
En este fanfic, el amor y la alquimia se entrelazan, formando una historia de superación personal, aceptación y la eterna lucha entre el pasado y el presente. Los personajes deberán enfrentarse a sus propias inseguridades, aprender a confiar el uno en el otro, y descubrir qué significa realmente ser digno, tanto en el amor como en la alquimia.
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Arte hecho por Ky0Cookie
Editora:
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Aether... Desde que lo vi en Fontaine, una chispa se encendió en mí. Su brillo dorado y su determinación silenciosa capturaron mi atención. Como la Cuarta Fatui, lo observé durante la investigación del mar primigenio. Su dedicación y preocupación genuina resonaron profundamente en mí, algo puro que nunca antes había sentido. Con cada encuentro, la chispa creció. Su calidez con Lyney y Lynette, su apoyo a Furina... cada interacción tejía mi fascinación. Empecé a anticipar nuestros encuentros, buscando excusas para acercarme, analizando cada detalle. Sentía una punzada de celos por Paimon, quien tenía su atención constante. Con el tiempo, la fascinación se transformó en algo más intenso, consumiéndome. La idea de que se marchara o que otros tuvieran su atención se volvió insoportable. Fantaseaba con tenerlo solo para mí, protegerlo, ser la única en la que confiara. Este deseo se arraigó profundamente. Ya no bastaba observarlo; necesitaba su presencia, su mirada solo para mí. La idea de que eligiera a otros era inaceptable. Aether... mi precioso viajero. Fontaine es solo el inicio. Mi deseo por ti trasciende fronteras. Algún día, comprenderás que nuestro destino está entrelazado. Algún día, verás que la única que puede protegerte y apreciarte... soy yo. Y ese día, Aether, serás mío. Solo mío.