Without me.

Without me.

  • WpView
    Reads 68
  • WpVote
    Votes 2
  • WpPart
    Parts 3
WpMetadataReadOngoing
WpMetadataNoticeLast published Fri, Jul 3, 2015
**Prólogo.** ¿En la vida aprendes a patear o eres pateado? ¿La vida se trata de vivir a beneficio del otro? ¿Por qué hay personas que sólo esperan que caigas para pisotearte? ¿Realmente tenemos que vivir para complacer a los demás o a quién debemos complacer en la vida? ¿A nosotros mismos? ¿Qué es el amor y por qué no todos llegamos a sentirlo? La vida está llena de muchas dudas pero pocas respuestas. A mis 20 años he conocido las bajas más oscuras de la vida, con mi edad viví cosas que alguna otra jamás lo hará. No sé si tengo experiencia, pero cada vez intento caer menos. Podría ser que esta sea una historia más, contando una insignificante vida más… El 3 de septiembre, en un hospital de Maryland, una vida se alumbraba y otra se apagaba. El día de mi nacimiento, el que se suponía sería un día alegre y mejor, mi madre falleció por un paro cardíaco. Sinceramente, no la recuerdo en lo absoluto. Guardar rencor es sólo una pérdida de tiempo ¿no?, es la razón por la que no le guardo rencor al hombre que decía ser mi padre. Entiendo que no pudo con un ser de escasos días de nacido, entiendo que pensó que viviría mejor con una familia adoptiva, entiendo que necesitaba una madre. Lo que no logro entender como supuso que sería así, ¿qué hubiese pasado si me quedaba en el orfanato hasta ser mayor de edad y tendría que vivir por mi cuenta el resto de mi vida? *Portada editada por Alecha. ( @AleDawson )* <tres.
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Delincuentes juveniles
  • Cuore Spezzato (Broken Heart)
  • Vidas de posibilidades efimeras
  • Rechazada por mi Alpha.
  • Suspiros del cielo
  • Don't Cry
  • Mi Unica Excepción

Mi nombre es Lea García y tengo 15 años. Mi vida no es que sea muy ejemplar, digamos que tuve una infancia algo complicada. Mi padre era un alcohólico que se entretenía pegando a su mujer y sus dos hijos. Y claro, ni mi madre ni mi hermano ni yo, dijimos absolutamente nada. Patético. Pero fue uno de los mayores traumas que jamás tuve. Cuando cumplí los nueve mi madre me compró una bolsa de ositos de gominola, ahora para mi eso no es mucho, pero anteriormente no solía tener esos caprichos. Mi hermano, el cual tenía un año más que yo, se tragó uno y tristemente se ahogó con él. Otro trauma más con las gominolas. Después de eso mi madre se pasó los días deprimida y mi padre nos abandonó diciendo que sin un hombre como hijo, no quería tener relación alguna con nosotras. Recuerdo lo mal que lo pasó mi madre, cada lágrima que derramaba y cada sollozo que soltaba por las noches. Al pasar al instituto, comencé a conocer gente diferente, gente con los que realmente encajaba. Gente que se pasaba el día haciendo pellas y ahogando sus problemas en alcohol o drogas. Gente cuya mayor afición era pasarse el día fumando, robando, insultando o, en casos extremos, incluso matando. Por supuesto, no tenía buenos rendimientos académicos y en poco más de dos meses terminaba expulsada de algún centro, ya que no sabían ni lo que hacer conmigo. Esa es mi vida, una parte resumida de ella realmente, y una vez más, vuelvo a empezar otra desde cero. En un lugar distinto.

More details
WpActionLinkContent Guidelines