Perséphone Brown tiene dieciocho años, el sentido común de una ardilla electrificada y la saludable costumbre de meterse donde no la llaman. Así que, cuando terminó el bachillerato (o *preuniversitario*, como le gusta recalcar con un dejo de superioridad), decidió que unas *vacaciones* en Londres serían aburridísimas si no incluían al menos un par de homicidios.
Y vaya si los encontró.
Entre turistas despistados y edificios que huelen a historia empolvada, se topó con alguien... ¿Cómo definirlo? *Inusual* se queda corto. Juntos se adentraron en la Torre de Londres, desenterraron secretos que deberían haber permanecido enterrados y, sin querer (o quizá queriendo solo un poquito), desataron algo **terrible**.
Así que, querido lector, agarra tus palomitas y prepárate:
**QUE COMIENCEN LOS JUEGOS.**
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