La amistad, el cariño, la hermandad, el respeto, la lealtad, el amor y la confianza son virtudes, valores y sentimientos que se van ganando poco a poco.
Para encontrarlos en una persona, es difícil, para que uno mismo los tenga, aún más.
No puedes pedir peras al olmo, ni tampoco pedir lo que no das.
No voy a exigir más allá de lo que tengo, pero no entregues menos de lo puedes.
Es egoísta pedirte que me ames si yo no sé amarte, pero aun así quiero que lo hagas.
Lee mi historia, entiéndeme y si crees que no valgo la pena, si quieres que te doy asco, si crees que pierdes el tiempo, estoy dispuesto a dejarte ir.
Pero no me juzgues, que no tienes ese derecho, pues nadie aquí es perfecto.
Estoy seguro de que tú has sido igual o peor que yo, tal ves no en el mismo sentido, pero como dicen por ahí...
...todos tiene cola que les pisen.
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-El primero.
-Amor juvenil.
¿A quién le importa cómo te llamas, quién eres o de dónde vienes? Solía decirme mi padre todos los días.
Las personas recuerdan más los hechos que los nombres, si haces las cosas bien y encaras a la vida con una sonrisa, la vida te sonríe por mas que el cielo este negro. Vivir con esa mentalidad no nos resulta muy fácil que digamos, una sonrisa se puede borrar muy fácil a lo largo de la vida, por una tontería, una ocasión incomoda o una tragedia, pero siempre hay algo por lo que vivimos, algo que nos mantiene en alto cuando caemos y nos levantamos, algo por lo que muchos no se juegan por miedo a que sea una ilusión, pero todos necesitamos creer en algo, mantenernos aferrados a un hilo de esperanza.
Este es el mío, vivir eternamente enterrado en el amor de una mujer, y aunque a muchos les parecerá estúpido, cada vez que cerraba los ojos mis pensamientos no la detenían.
*Recomendado leer "Él es inevitable" primero*