Las casualidades en la vida a veces sí que existen. Una mañana de enero Gabriel conoció a la chica de sus sueños pero mejor: ella era real. Graciosa y sincera, con ojos grises y esa sonrisa deslumbrante, era todo para él. Cualquier chico se imagina encontrar a la indicada un día en el pasillo, pero aquello fue algo más. Gabriel supo en ese momento que en su vida no habría nadie más que ella. Era perfecta en cada aspecto que él pudiera imaginar. Era su musa, la inspiración para cada una de sus historias. Su amor era tan perfecto que incluso habían nacido el mismo día. Y fue entonces, el día de su cumpleaños, que le pidió que sea su novia. Ella aceptó. Pero este no es un final feliz. Ni de cerca.All Rights Reserved
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