TEA FOR GODS [Té para Dioses]

TEA FOR GODS [Té para Dioses]

  • WpView
    LECTURAS 101
  • WpVote
    Votos 12
  • WpPart
    Partes 8
WpMetadataReadContenido adultoContinúa
WpMetadataNoticeÚltima publicación mié, jul 3, 2024
'Estaba a punto de culminar el horario nocturno y la Diosa del Sol ya se encontraba lista para hacer su trabajo: hacer nacer el sol. En el preciso instante, en el que estaba terminando con su tarea, se percató de unos ojos aceituna que luchaban por observar "disimuladamente" hacia su dirección. Ojos que no le eran familiares y sin embargo habían conseguido erizar la piel de la Diosa, quién en vez de sentirse temerosa, escuchaba su corazón palpitar de curiosidad e intriga.'
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.
Illustration

Quizás también te guste

  • 𝐄𝐋 𝐓𝐎𝐑𝐌𝐄𝐍𝐓𝐎 𝐃𝐄 𝐋𝐎𝐒 𝐎𝐋𝐈𝐌𝐏𝐈𝐂𝐎𝐒
  • Atardecer  [Inazuma Eleven] ✓
  • Hades X Nix "Corazones en la Noche Eterna"
  • El Deseo De Perséfone
  • Al oeste bailan las flores
  • Cuarzo a la Sangre
  • EL ORIGEN DE LOS RAVEN.
  • ⸙тнe goddeѕѕ oғ good lυcĸ෴ ࿚dιoѕeѕ × y/n࿙
  • Tu historia en Itaca... con Telemaco

Los dioses no temen la guerra. Temen el deseo. En la penumbra del Olimpo, las Moiras tejían un hilo dorado que latía con una fuerza indomable. Susurros de un destino imposible se filtraron en el mármol sagrado, arrastrando consigo el eco de una advertencia: "Cuando la hija del pecado y el error despierte, los corazones divinos caerán en su trampa. Cuatro dioses la desearán, cuatro mundos se inclinarán ante su furia. Si su ira arde, no habrá Olimpo, ni Inframundo, ni campo de batalla que sobreviva a su sombra. Porque ella no es una mortal. Ni siquiera una diosa. Es el caos encarnado, la grieta en el orden eterno." Zeus sintió el peligro en cada palabra, pero no pudo apartar la mirada. Hades pensó en lo inevitable, en lo que significa amar a una criatura destinada a la ruina. Apolo sintió el sol temblar, atrapado en su propia luz. Ares, con su sonrisa feroz, entendió que por primera vez conocía la guerra que jamás podría ganar. Lejos de su mirada, en el rincón olvidado del mundo, una estatua se quebró. Las olas la abrazaron, y la piedra respiró. Asha Kaelione abrió los ojos. Y los dioses, sin saberlo, ya estaban perdidos.

Más detalles
WpActionLinkPautas de Contenido