Yeray un chico de unos 14 años, de una estatura media para su edad y de cierta flaqueza, más bien solitario e imaginativo
con su rasgo indomable fue aquel que le cambio la vida y se podría decir su mundo, era algo raro, increible y sobre todo preciado y odiad por los "lapkaquen".
A cambio de su poderoso o horroroso poder sufre la gran soledad de un mundo incomprensible que no entiende la rareza sino la aburrida rutina diaria repititiva e igual, un mundo de almas iguales de poca idea y pensamiento.