Clarke y Lexa, dos almas marcadas por el dolor y la necesidad, se cruzan en un camino inesperado. Su historia es un torbellino de emociones, secretos y segundas oportunidades.
Clarke Griffin, una médica atormentada por los horrores de la guerra, lleva consigo las cicatrices físicas y emocionales de aquel fatídico día. El estrés postraumático la ha dejado vulnerable, incapaz de permitir que nadie se acerque demasiado. Raven, su mejor amiga, no se resigna a ver a la rubia tan solo sobreviviendo a un día más, necesita que la vida vuelva a ella.
Lexa Woods, una luchadora, una superviviente de sus circunstancias, con una enorme responsabilidad a sus espaldas, su hermano Adam. La vida la obliga a ser quién es y no va a dejar escapar la mayor oportunidad de cambiar su futuro.
Sus vidas se entrecruzan en un encuentro poco fortuito ¿Será el amor suficiente para sanar sus heridas y unir sus destinos? Puede que esta historia sea un recordatorio de que incluso en la oscuridad más profunda, el amor puede ser la luz que guía el camino hacia la redención y la esperanza.
Dos mujeres. Una casa. Cuarentena obligatoria. Y una guerra declarada.
A Clarke y Lexa no les queda más remedio que convivir bajo el mismo techo cuando una cuarentena es declarada por culpa de un terrible virus. Es un hecho que no se soportan, su vía de escape: Joderse todo lo que puedan a base de bromas pesadas y putadas varias.
Por otra parte, tanto tiempo encerradas, les da para conocerse más ¿Cambiará la opinión que tiene la una de la otra? Del amor al odio hay un paso, aunque ha veces la barrera que los separa es infranqueable. Una historia de encierro, guerra emocional y doméstica, y esa línea delgada -y peligrosamente irresistible- entre el odio y el amor.