Nacido para cumplir con los caprichos de un cerebro demente con tendencias a la necrofilia. Estar destinado a convertirse en el recipiente de un demonio hechicero ancestral super poderoso, el cual incluso resulta ser su tío. Ser torturado física y mentalmente por seres espectrales nacidos de los sentimientos negativos de los humanos. Perder a personas cercanas a el sin poder hacer nada para impedirlo, e incluso terminar con las manos empapadas de sangre inocente por culpa del demonio en su interior. Y a pesar de todo eso, continuar de pie para seguir luchando. Esas eran unas de las formas en las que podrías describir a Yuuji Itadori. Y ahora... Yo era el. Mi futuro no parecía para nada alentador. O al menos, así fue al principio.
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