
Èl habita en los susurros del viento, mientras el pequeño escucha con el corazón abierto, buscando respuestas en el silencio. Èl habita en mi. La esencia del chico fluye a través de su pequeño como un río subterráneo que nutre la tierra fértil de su ser. ¿Quién eres? Después de todo, tener todo el dinero del mundo, no me ha dado felicidad. Pero tú, tú si.Todos los derechos reservados