Misora Ji, o como sus cercanos solían decirle "Missie" emprendió el viaje desde el campo hasta la ciudad de Seul con sueños y responsabilidades dentro de la maleta. La meta de todo "hacer enorgullecer a su viudo padre" para cumplir así, las promesas que le hizo a su madre en el lecho de su muerte. Graduada con honores, Missie se adentró en el mundo ejecutivo. Iba a ser por un tiempo, claramente, ya que su objetivo era conseguir dinero suficiente para poder pagar la deuda de su padre y que él pudiera vivir su vejez en paz. Sus sueños reales, tendrían que esperar un poco, ir a vivir a Seul no solo significaba trabajar como asistente de un ejecutivo importante y sufrir en el intento, si no también en tratar de arreglar la relación de su hermano Suwon con su padre.
Este mismo ya llevaba varios años viviendo en Seul, él era neurocirujano y tenía un enorme departamento que casi nunca habitaba así que él le ofreció el especio entre tanto ella encontraba un lugar.
Estando ahí, Missie entendió que no sería mayor problema tratar de arreglar la relación padre/hijo, ya que Suwon estaba pasando una mala racha sentimental y estaba en el punto débil exacto para entrar a picar. No. Ese no era un gran problema.
El verdadero problema de Missie era su jefe, sí, al que todos llamaban "Mr. Sympathy" No aludiendo a que era un señor super simpático, ¿Verdad? En realidad, Raiden Woon era todo lo contrario. El apodo era una broma irónica, todos le tenían miedo, nadie lo miraba a los ojos y si lo hacías, te despedía. Los que entraban a su oficina, salían llorando como fuera y nadie se atrevía a contradecirlo.
Missie vio algo que el resto no y eso la llevó a muchas cosas... una de ellas, la más terrible y hermosa... Enamorarse de Mr. Sympathy ♡
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