Las cosas no terminaron bien en casa de Rufus. Debido a un hecho que rebalso cualquier tipo de resistencia, se vieron obligados a huir y buscar un lugar lejos de su antiguo hogar. Terminaron en casa de Marcela, una amiga de su madre, en donde la convivencia de Rufus se enlazara con los hijos de la mujer. Rufus no esperaba lo que ocurriría en los próximos meses, y para nada hubiera pensado lo que sus emociones crearían dentro suyo.
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