Cuando somos adolescentes cometemos errores, errores que no perjudican nuestro crecimiento y desarrollo como adultos responsables. También están aquellos que cometen errores que perjudican sus vidas y desarrollo como adultos responsables, mayormente por una calentura de unos minutos. Quizás, si ambos hubiesen tenido la suficiente fuerza mental para controlar las hormonas esa noche o al menos haber usado las precauciones adecuadas, no estarían metidos en este lío y no tendrían que tomar alguna decisión perjudicial.
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