-Ojalá todo esto termine pronto -susurré, más para mí que para los demás.
-Si quieres que termine, tendrás que esforzarte un poco más -gruñó Bakugo, como si hubiera leído mis pensamientos.
No respondí. Solo seguí caminando, con la sensación de que, a pesar de todo, la noche aún tenía mucho que enseñarme sobre paciencia... y sobre cómo tratar con idiotas explosivos.
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