Un traslado, un intercambio burocrático entre la Alianza Militar, lo había arrancado de su vida y lo había arrojado a un mundo de luces de neón y secretos ancestrales.
Lo que no sabía era que, entre las sombras de los rascacielos, una mirada lo seguía. Una mirada que no buscaba su talento quirúrgico, sino su pasado. Un espía de élite, había recibido la orden de vigilarlo, de desenterrar los fantasmas que la Alianza temía. Pero a medida que se acercaba, el filo de su profesionalismo comenzaba a desdibujarse. La atracción, tan peligrosa como una mina terrestre, amenazaba con detonar la misión, y sus corazones. En este juego de espías y mentiras, el amor podría ser el arma más letal de todas.
Will Byers no fue el único en desaparecer el 6 de noviembre de 1983, pero sí el único en aparecer y salir del Upside Down. Ese mismo día, sin que Hawkins lo notara, Elizabeth Harris también fue arrastrada al otro lado. Mientras el pueblo volcaba su atención en la búsqueda desesperada de Will, el nombre de Elizabeth se desvaneció entre papeles extraviados y silencios incómodos. Nadie imaginaba que, a diferencia de él, Elizabeth no estaba perdida.
Estaba retenida.