El destino quiso que ambos se conocieran en un evento de bienvenida para los atletas argentinos en la Villa Olímpica de París. Julián, con su actitud reservada, se mantenía al margen, observando el bullicio a su alrededor. Enzo, en cambio, estaba en el centro del escenario, rodeado de fanáticos y periodistas. ¿Será verdad que los opuestos se atraen?
Tous Droits Réservés