"¿Cuánto te debo por el café?"
"Uno cincuenta." Juanjo le miró y el hecho de que no le estuviera devolviendo la mirada le inspiró confianza.
"¿Y por invitarte a cenar?" Martin levantó la cabeza y se le quedó observando lo que Juanjo sintió que fueron como cinco décadas.
"Uno cincuenta." Dijo completamente serio. "El sábado estoy libre"
Juanjo y Martin son solo amigos, o al menos eso se dicen a sí mismos. Pero cuando sus amigos empiezan a notar algo más, la tensión entre ellos se vuelve imposible de ignorar. Enfrentados a la negación, la ira y la confusión, ambos luchan contra lo que sienten, temiendo que admitirlo cambie todo.