Mi belleza deslumbra a cualquiera y no lo digo por vanidad, sino porque sé el poder que tengo. Con un porte imponente y un apellido respetado, siempre estuve acostumbrada a que los grandes jefes suplicaran por mi amor. Nunca me gustó lo simple; yo nací para la adrenalina y el poder, controlando cada situación a mi antojo... hasta que choqué de frente con él Iván Archivaldo Guzmán. El hombre prohibido, el dueño de Culiacán, el único capaz de despertar en mí unos celos devoradores y una pasión salvaje que amenaza con destruir el legado de mi familia.
En un mundo donde el amor se paga con sangre, él se convirtió en mi obsesión, mi condena y, finalmente, en mi perdición.
All Rights Reserved