Pierrot y Harlequin se odian. No es un secreto para nadie en el circo. Discuten durante los ensayos, se sabotean en cada función y aprovechan cualquier oportunidad para sacarse de quicio. El resto de la compañía está convencido de que algún día uno de los dos terminará estrangulando al otro detrás de la carpa principal. Sin embargo, algo empieza a cambiar cuando otras personas comienzan a acercarse demasiado. De repente, las discusiones se vuelven más personales, las miradas duran más de lo necesario y los celos aparecen donde no deberían existir. Después de todo, ¿por qué iba a importarles con quién pasa el tiempo su peor enemigo? A menos que ya no sea solo su enemigo.
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