Hola, soy una chica con 13 años, no me considero anorexica, aun que mi madre me dice que si, bueno yo pase una época con 12 años que hizo Que dejara de comer, pero no fui capaz. Ahora tengo 13 años, y cada día me veo mas gorda, pero 47 kilos y mido 1'62 cm, bueno que mi día a día es una mierda, creo que he entrado en una depresión, pero lo que me hace seguir con la rutina que llevo es la gente que me dice estas mas flaca, te veo mas guapa, me gustaría tener tu cuerpo, se te esta haciendo un cuerpo súper bonito... Todo eso es lo q hace que yo siga haciendo esto, suelo desayunar te, no almuerzo, no como nada, solo me hago un te a las cuatro o por ahí, y ya esta, en la comida hay días q me entra un hambre feroz, y como y como y me doy atracones, pero luego lo vomito todo, ósea me provocó el vomito.
Me encanta comer, bueno me encantaba, ahora me pongo delante de un plato y me empiezan a entrar arcadas, aun que sea con oler comida, me siguen entrando arcadas. Soy una princesa de cristal.
Sinopsis:
-¿Un hospital mamá? ¡Yo no estoy enferma!- grité.
-Pesas al rededor de 20 kilos y tienes 15 años, ¿te parece que no lo estás? Mañana entras al hospital y hasta que no te recuperes, no saldrás.- fue lo último que me dijo. Al otro día me encontraba en ese asqueroso hospital.
Me llamo Eliska y tengo 15 años. Hace un mes estoy en un hospital por anorexia, depresión y quien sabe que mierd* más. Mi madre sólo quería deshacerse de mí. Me obligan a tomar medicamentos asquerosos y a comer, ellos dicen querer cuidar mi vida. Yo sólo quiero morir.-
Mi compañera de habitación es una emo depresiva que se corta, lo único que hace es llorar y merodear por el hospital en busca de su desaparecida madre. Muy estúpido de su parte, nunca la encontrara.
Siempre me gustó ir en contra de las reglas, por eso es que baje al piso abandonado del hospital. Ahí lo encontré a él, ese chico que sólo yo veía. No entendía porque todos me miraban como si estuviera loca cuando hablaba con el o caminábamos por el hospital, ¿no lo veían? Era mi única compañía en aquel lugar, mi madre nunca volvió por mi. Él sólo dijo que era el chico de la habitación 678/2, pero cuando pregunte por esa habitación me dijeron que no existía.Nunca pensé que mi estadía en este lugar iba a resultar tan interesante...