Los poemas son esa parte más sincera, más perversa y tabú de expresión. Donde uno puede amar la cúspide de la emoción más tierna, hasta chocarse de cara con el desprecio u la admiración.
He aquí que decidí escribir para no desbordar, para comprender que solo, sé desnudarme en palabras, en crudos versos; amo sentirme vivo en ello o miserable.
En ambos actos, todo vale y por ello nacen de mí estos versos mudos, que dicen mucho sin que el destinatario sepa de la existencia de estas dedicatorias.
Es mejor el misterio, pero aquí gana siempre el corazón, el Caos del Verso.
Adéntrate en las palabras nunca dichas a la anónimas musas que las inspiran.
Esto no solo es un baúl de recuerdos y sentimientos, sino que acá yacen voluntades que no fueron, y quizás, ni serán.
Un vertedero de pasiones e ilusiones, algunas vivas y presentes, otras muertas en el pasado.