Durante milenios, los dragones áureos gobernaron Exequiax con su incomparable poder, sabiduría y bondad, asegurando la paz y la prosperidad pese a su escasez. Sin embargo, la armonía se vio amenazada cuando los dragones ígneos, seres malignos y solitarios, se unieron por motivos oscuros para destruir a sus antiguos protectores, desencadenando un ataque brutal y repentino contra Thule. En un enfrentamiento épico que se prolongó tres días y tres noches, la violencia desatada oscureció el cielo y redujo el paraíso ancestral a un páramo de cenizas, marcando el final de la era dorada de los áureos.
Con la caída de los dragones áureos, los ígneos se repartieron la tierra y Exequiax se sumergió en un caos devastador. Los reinos se derrumbaron, las ciudades se aislaron tras muros, y la anarquía se extendió por pueblos y aldeas, provocando el colapso del comercio, la propagación de hambruna y enfermedades, y la perversión de la magia y el conocimiento. No obstante, en medio de esta oscuridad, la esperanza comenzó a germinar en los corazones de la juventud, portadora de la chispa que algún día restauraría el mundo.
*Las guerras duran hasta que la humanidad sucumba.....*
La humanidad estuvo en un punto de desesperación por derrotar a sus enemigos, los mismos humanos. Como último remedio lanzaron las bombas nucleares de todo el mundo, inundando y destruyendo al mundo entero con su radiación.
Años después, en la ciudad de Amnesia. Una chica con una determinación sin igual, peleara y defenderá junto a sus hermanas en una guerra que puede terminar con el mismo destino. Su trabajo será detener la guerra y evitar el fin de la humanidad.
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Avisar de antemano que esta historia tendrá muchos pero MUCHOS errores de ortografía, así que les pido paciencia por si detectan algunas.
Otra cosa, los capítulos serán demasiado cortos, no pasarán de 800 palabras, para que puedan terminar rápido.
Y gracias por pasarte por mi historia.