Te fuiste... Me abandonaste y no te lo pensaste.
Me dejaste sola sin ninguna brújula a la cual seguir, sola sin ninguna meta la cual lograr.
Desde ese día nunca volví a ver a alguien con los mismos ojos que te veía a ti.
Te llevaste mi luz y mi corazón.
Me dejastes descubierta en este mundo de personas crueles, que desde que te marchaste no han dejado de destrozar lo poco que quedo dentro de mí.
Vuelve, pero, no te vallas otra vez.
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Después de la traición que te sumerge en la soledad más absoluta solo queda mirar hacia adelante y avanzar, aunque no sea el camino que elegiste, aunque no lo quisieras así...