En el reino de Everwood, donde las murallas de piedra se alzaban hacia el cielo y las espadas de los caballeros brillaban bajo el sol, un ladrón astuto y audaz llamado Finnley había estado planeando el golpe de su vida. Con su rostro fino y sus rasgos delicados, Finnley había descubierto que podía disfrazarse de mujer con una facilidad sorprendente. Así que, con una sonrisa traviesa, se vistió con un vestido de seda y una peluca de rizos dorados, y se dirigió hacia el castillo del rey.
Su objetivo era la corona real, un objeto de valor incalculable que se decía estar adornada con gemas y oro. Finnley había oído que el rey la guardaba en su cámara privada, y estaba decidido a obtenerla.
Sin embargo, lo que Finnley no esperaba fue que el rey, un hombre solitario y melancólico, se enamoraría perdidamente de él, creyendo que era una mujer de verdad. El rey, encantado por la belleza y la gracia de Finnley, comenzó a cortejarlo con poemas y serenatas, sin sospechar que su amada "dama" era en realidad un ladrón astuto.
Finnley, atrapado en su propio engaño, se encontró en una situación complicada. ¿Debería seguir adelante con su plan y arriesgarse a ser descubierto, o debería jugar el papel de la amada del rey y ver hacia dónde lo llevaba ese camino? La suerte de Finnley estaba a punto de cambiar para siempre...
En un reino donde la tradición pesa más que los deseos del corazón, el príncipe Cassian se ve atrapado en un destino impuesto. Su madre, la reina, ha dispuesto un gran baile en el castillo, convocando a las más distinguidas damas de la nobleza con la esperanza de que su hijo elija esposa.
Pero mientras la corte se prepara para la celebración, en las sombras se teje un plan. Un grupo de ladrones ha puesto sus ojos en la fortuna del príncipe y ha ideado una farsa peligrosa: disfrazar a uno de los suyos, un joven de facciones delicadas, como una doncella más en el baile. Su misión es clara: ganarse la confianza del príncipe... y cuando llegue el momento, acabar con él.
Lo que ninguno de ellos sospecha es que, en este juego de engaños, la verdad y la mentira pueden confundirse con facilidad. Y que, a veces, los planes más calculados pueden torcerse de maneras inesperadas.