30 parti In corso El Reino Kim era considerado uno de los más poderosos de Seul. Sus murallas de piedra negra, sus torres puntiagudas y su ejército lo hacían casi impenetrable.
Pero su grandeza no venía solo de su fuerza militar, venía también del orgullo de la familia real.
El rey Kim Kihyun gobernaba con disciplina y normas estrictas.
"Un heredero jamás puede unirse con alguien inferior a la nobleza", repetía siempre.
La reina Eunseo, en cambio, era cálida, suave, y tenía un corazón grandioso, Fue ella quien años atrás, encontró a un niño pequeño llorando entre los restos de una ciudad. Lo llevó al castillo, lo curó y lo crió como uno más:
Jeon Jungkook.
No tenía nobleza, ni apellido respetado.
Pero tenía algo que muchos nobles jamás conocieron
lealtad, valentía y un corazón puro.