En la misma escuela, bajo los mismos techos y reglas absurdas, dos grupos conviven obligados... y se detestan sin disimulo.
Por un lado están Changbin, Bangchan, Hyunjin y Minho.
Orgullo, miradas desafiantes y fama de no dejar pasar una.
Del otro lado, Jeongin, Seungmin, Félix y Jisung.
Sarcasmo afilado, sonrisas peligrosas y cero ganas de retroceder.
No son simples roces.
Son años de provocaciones, competencias silenciosas y odio acumulado.
-"Mirá quiénes aparecieron... los reyes del pasillo."
-"Seguí hablando y vas a terminar llorando."
-"¿Eso es una amenaza o solo sabés decir pavadas?"
Entre ellos, hay dos que se odian más que al resto.
Las discusiones siempre escalan.
Las palabras nunca alcanzan.
Y el orgullo jamás da marcha atrás.
Hasta que una pelea se va de control.
Voces elevadas.
Miradas cargadas de furia.
Un paso de más.
Y entonces, para hacerlo callar... uno lo besa.
No hay ternura.
No hay permiso.
Solo rabia y silencio forzado.
Un segundo.
Eso alcanza para arruinarlo todo.
-"¿Qué carajo hiciste?"
-"Cerrarte la boca."
-"No vuelvas a tocarme."
Desde ese momento, el odio se vuelve más peligroso.
Porque ahora hay tensión.
Porque ahora hay recuerdos.
Porque ahora nada se puede desdecir.
Mientras el resto del grupo lidia con rivalidades, alianzas rotas y parejas ocultas que nadie debería descubrir, ese beso se convierte en un secreto que quema, divide y amenaza con explotar en cualquier momento.
-"Te juro que te odio."
-"Entonces dejá de mirarme así."
Ocho chicos.
Dos bandos enfrentados.
Un beso que jamás debió pasar.
Y una pregunta que nadie quiere responder:
¿qué pasa cuando el odio se confunde con algo más?
All Rights Reserved