La compasión a veces se confunde con el egoísmo. La persistencia puede malinterpretarse como piedad cuando uno necesita al otro más de lo que el otro lo necesita a uno, y no sabe cuándo dejar ir. En esta historia, nuestro protagonista transiciona por su propia ilíada intentando mantener con vida una relación que está muerta. Y trata a su amigo como el ancla de su propia vida. Pero no todos los relatos tienen finales felices. Editorial: Peabody
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