El sonido de los tacones resonaba en el pasillo vacío, cada paso una mezcla de nerviosismo y determinación. Andrea Sachs, con su corazón acelerado, se detuvo frente a las puertas de la oficina de Miranda Priestly, la mujer que había sido su tormento y su inspiración. Pero esta vez, ya no era una asistente más, estaba ahí por una razón diferente. Abrió la puerta con manos temblorosas. Miranda estaba de pie junto a la ventana, observando la ciudad que nunca dormía. No se giró cuando Andrea entró, pero la tensión en el aire era palpable.
- Pensé que nunca volverías a cruzar esa puerta - dijo Miranda, con su voz suave pero firme.
Andrea dio un paso adelante, sintiendo cómo cada fibra de su ser la empujaba a acercarse más a la mujer que había despertado en ella emociones que nunca quiso reconocer.
- Y pensé que nunca me dejarías ir - respondió Andrea, con una mezcla de vulnerabilidad y desafío en su voz.
Miranda finalmente se giró, sus ojos grises escrutando los de Andrea, buscando respuestas que ambas sabían que ya no podían negar. El silencio entre ellas era más elocuente que mil palabras, y en ese instante, todo lo que había sido reprimido, todo lo que había sido ignorado, explotó en la habitación. Con un suspiro entrecortado, Andrea dio el paso final que las separaba y, sin más preámbulos, la tomó de la mano. Fue un gesto simple, pero cargado de significados, de promesas no dichas.
Sí, este es el mismo cliché Maestra-Alumna, Pero prometo que te va a gustar.
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Miranda es una hermosa mujer de 39 años, con un brillante prestigio como escritora. Autora de dos best seller y dueña de una increíble confianza en sí misma.
Andrea es una dulce joven de 24 años, estudiante de Lic. En literatura, que a causa de tristes episodios en su vida se ha convertido en un ser introvertido y lleno de temores. Es brillante, pero ahora su luz casi está extinta.
En el último año de su carrera,
Miranda terminará siendo su maestra de Teoría literaria.
Su carácter tímido y sus ojos tristes atraparán toda la atención de la escritora.
El dolor, la ternura y el deseo acabarán juntándolas más de lo que se debe, se puede; y más de lo que ellas mismas pensaban que podrían llegar a estar.
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