Subo las escaleras con una cólera mucho más grande que yo, este imbécil me las pagará, me paro justo frente a la puerta y con la mano hecha puño golpeó la puerta totalmente furiosa. Se abre la puerta y me abre uno de esos idiotas trageados, le pasó por un lado para entrar al pasillo del despacho. -Señora Lombardi, lo siento pero no puedo permitirle el acceso-Dice el estúpido trageado mirándome desde mi posición. Sin pensarlo dos veces lo tomo del cuello de la camisa y lo atraigo a mi rostro de manera rápida, saco mi cuchillo de mi bota y lo posicionó justo en su carótida. -Me importa un culo si el gran Magnate no me puede recibir, pero en estos momentos la vida de mi hija está en juego, así que si sigue deteniéndome no lo pensaré ni dos veces para cortarte el cuello, así que no estorbes-Digo empujándolo haciendo que choque con el umbral de la puerta lo veo tragar grueso y le sonrió de una manera oscura antes de seguir con mi camino al despacho de ese hombre.
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