Nunca e sido de héroes, no, a mi siempre me han atraído los villanos. Desde pequeña, veía las películas de Disney, para mí eran una mierda, pero claro, una niña de 9 años no podía creer eso.
Esas mentes retorcidas a las que les encanta jugar al gato y al ratón.
Esas que son más inteligentes que los héroes en muchos aspectos, pero que por ética, siempre terminan derrotados.
Los héroes siempre por inocentes, como la caperucita roja, terminan comidos por un lobo, ella se salvó, pero ¿Y si el leñador jamás hubiese aparecido? no tendría final feliz.
Bella calló en la trampa de su madrastra, ¿Y si el principe azul no la hubiese besado? se hubiese quedado durmiendo eternamente.
Blancanieves, al no darse cuenta de que nada es lo que parece, mordió la manzana envenenada, y diganme ¿Como alguien puede despertar con un beso? nadie resucita después de la muerte.
Por eso amo más a los villanos, porque aunque nunca lo agan ver, de alguna forma terminan ganando, y no, no existe ningún leñador, príncipe o enano que venga a salvarlos, ellos solos pueden, ellos solos ganan, ellos solos triunfan.
¿Y que irónico cierto?
Soy la jefa de todos estos críos maleducados de la PNR.
Y si estoy aquí es porque sé sus métodos, sus objetivos y lo que hacen para divertirse, porque en este mundo, todas las almas no son blancas, así como todas las sombras no son totalmente negras.
Llegó la hora de destruirlos, porque mejor que yo, nadie los conoce, y cuando lo aga no existirán segundos o terceros que vengan al rescate para poder tener un final feliz, pese a que necesite utilizar todas mis armas, lo lograré, aunque eso signifique ir Contra las reglas
¿Quién mejor que yo para destruirlos?
*COMPLETA, SIN CORREGIR*
La vida no es un cuento de hadas, no hay princesas y mucho menos dragones. Sin embargo la mía es algo peculiar y toda ella se resume en castigos y regaño. Mi familia no me quiere, nunca lo ha hecho y por ello intento mantenerme lejos de ellos.
Aunque tampoco me resulta muy difícil, están todo el día en el trabajo, de viaje o simplemente haciendo algo que no tenga que ver conmigo. Día tras día me me hacen ver lo defraudados que están de mi y siendo sincera tampoco hago para cambiarlo. Para ellos solo soy un estorbo, un bache en sus perfectas vidas.
En la primaria era muy aplicada y sacaba buenas notas, luego mis padres lo presumían con sus amigos. Me gradué con notas altas y alguna que otra mención de honor, pero mis padres no estaban conmigo. ¿De qué me servía ser de las mejores alumnas si ellos no estaban ahí para verlo?
Ese verano todo empezó a torcerse. Mis padres se fueron a Canarias y a mi me dejaron en un campamento, según ellos iban a trabajar. Nunca sentí el calor de familia, tampoco recibí sus besos y muchos menos me regalaron sonrisas. El dinero no da la felicidad, solo te hace pensar que lo eres.
Mi relación con mi familia es inexistente, sobretodo desde que me expulsaron de mi último instituto. ¿Acaso pensaban que era una niña diez? Porque lamento decirles que esa niña se murió.
Me distancié de los pocos amigos que tenía. Me volví una chica fría y borde. El amor no es más que otro cuento de hadas que nos cuentan cuando somos pequeñas. ¿De verdad piensan que vamos a creernos esas historias? Puede que sí, pero solo hasta los 11 o 12 años.
Hace unos días tuve un "encuentro" con unas chicas de mi instituto, mis padres se enteraron y tuvimos una fuerte discusión. Si me conociesen sabrían que no voy a cambiar. Hace mucho que dejé de ser una niña. Por cierto que a rebelde no me gana nadie, es un secreto gritado a voces. Me llamo Valeria Gómez y esta es mi historia.
¿Me acompañas?