Está mal, todo está mal. Ya nada es igual como hace 6 años atrás.Antes lloraba por mis muñecas, hoy lloró por un amor que tal vez no valga la pena. Antes no podía parar de sonreír, hoy mis sonrisas son falsas. Antes pensaba que mi mamá era perfecta, hoy sé que tiene más defectos de los que pensaba y que a veces no quiero ser como ella. Antes odiaba estar sola en la oscuridad, hoy es mi lugar favorito. Antes creía que mis amigos y yo estaríamos juntos por siempre, hoy sé que las palabras así como los recuerdos se los lleva el viento. Antes creía en los cuentos de hadas hoy sé que son falsas historias con finales felices creadas para que los niños no tuvieran miedo de crecer. Antes mi mama me daba un beso de las buenas noches, y así podía dormir tranquila y feliz, hoy lloró cada noche hasta quedarme dormida. Antes era una niña ilusa y feliz, esa a la que le podías contar cualquier historia y como una ingenua te la creería, hoy soy un adolescente que vive encerrada en sus cuatro paredes aterrada por el mundo en el que vive, que teme ser juzgada por la sociedad solo por pensar diferente. Hoy puedes contarme miles de historias, sin embargo ninguna te la voy a creer. Antes despertaba feliz por un nuevo día, por mis nuevas aventuras. Hoy despierto aterrada por el día que me espera. Antes sonreía, hoy mataron mi sonrisa. Antes de 6 años era una niña feliz y contenta. Hoy....hoy no sé ni quien soy.
-Necesitamos hablar.
-Yo creo que no tenemos nada de que hablar...
-Amy, por favor. Te extraño, y no sabes cuánto he sufrido todos estos meses sin poder hablarte como lo hacíamos antes. -La chica mordió su labio inferior reteniendo las ganas de llorar. -Dejame pasar al menos un tiempo hoy contigo, Amy. Como cuando éramos pequeños.
-Casey...
-Quiero abrazarte aunque sean dos minutos, por favor. Lo necesito...
-Amelia no aguantó más y pronto corrió hacia él abrazándolo mientras que comenzaba a llorar.
-Shh... Tranquila, Amy. Ya estoy aquí, ya estamos juntos.
-N-nunca vamos a poder estar juntos...
-Ahora lo estamos. -Volvió a decir separándose de ella para mirarla a los ojos. -Estamos juntos y podemos hacer que eso pase.
-Mañana te casas...
-Sí, mañana. -Recalcó la palabra mañana agarrándola por el mentón en cuánto quiso apartar la mirada.
-Pero hoy estoy contigo.
-No me hagas esto, Casey... Está mal...
-Solo quiero que volvamos a ser esos niños que un día se conocieron en el jardín y que nunca más volvieron a separarse. -La voz del príncipe tembló y pronto la chica vió como una lágrima rodaba por su mejilla sin previo aviso.
-Cas...
-Siento ser un egoísta de mierda por tener que decirte esto, pero... Te necesito, aunque sea solo una noche, Amy. Necesito pasar tiempo contigo, tenerte entre mis brazos y besarte como otras tantas veces he hecho.
-Yo también te necesito a ti...
-Confesó con valentía la joven antes de que en la cara de él apareciera una gran sonrisa de felicidad infinita para posar los labios sobre los suyos cuidadosamente.
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¿Será este el bonito o triste final de nuestros protagonistas?
Acompaña a nuestro príncipe encantador Casey y a nuestra doncella Amelia si quieres descubrir cómo termina su bonita historia de amor y amistad entre dos mundos destinados a estar separados por las leyes reales.
¿Logrará triunfar el amor?