Bien, mi nombre es Atenea Rose, si tengo 15, y mi vida no es tan linda como parece, descubrí que solo los finales felices existen, en las películas y estoy de acuerdo con ello.
Todo era bonito hasta que paso...
Mis padres, bien, ellos, se han ido, a quizás un mejor lugar que el mundo real. Y quede con mi abuela.
No soy de las típicas chicas, que es feliz, una muñeca de plástico, la realidad es que no, desde ese maldito día, deje de ser yo misma, comencé a autolesionarme, a tratar de escapar solo un poco de mi realidad tan deprimente. Sufrir de discriminación, por tú enemiga de toda la vida, que no para de recordarte que eres huérfana, solo y llega como una daga en medio de mi corazón. Soy completamente fría. O solo aparento ser lo.
Llega él, y cambia todo, y sientes que por una vez en la vida, te hace olvidar de los problemas que tienes...
El pueblo de Wilson es tranquilo, regido por sus costumbres y creencias religiosas muy estrictas, donde Leigh ha crecido, siguiendo cada regla y pauta como se le ha indicado. Un pueblo donde no se recibe con mucha gracia a los recién llegados así que cuando Los Steins se mudan a su lado, Leigh no puede evitar sentir curiosidad.
Los Steins son adinerados, misteriosos y muy elegantes. Lucen como el retrato perfecto de una familia, pero ¿Lo son? ¿Qué se esconde detrás de tanta perfección? Y cuando la muerte comienza a merodear el pueblo, todos no pueden evitar preguntarse si tiene algo que ver con los nuevos miembros de la comunidad.
Leigh es la única que puede indagar para descubrir la verdad, ella es la única que puede acercarse al hijo mayor de la familia, el infame, arrogante, y frío Heist.