Esta narrativa relata la vida de un grupo de jóvenes universitarios que, teniendo sus destinos aparentemente asegurados, se encontraron con la exégesis y se volvieron adictos a ella. Estos jóvenes, que inicialmente disfrutaban de una vida cómoda y sin sobresaltos, descubrieron que se enfrentarían a numerosos obstáculos, tanto personales como académicos, que pusieron a prueba su determinación y compromiso.
Lejos de rendirse o desanimarse ante las adversidades, estos jóvenes decidieron mantenerse unidos, apoyándose mutuamente en los momentos de incertidumbre y desánimo. Su perseverancia y dedicación los llevaron a formar el distinguido grupo de los Masoretas, Así, estos jóvenes universitarios, guiados por su amor por el conocimiento y la epistemología, encontraron en la exégesis no solo una pasión, sino una misión de vida. Su historia es un testimonio de la fuerza del espíritu humano y de la capacidad de la erudición para transformar vidas.
(Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia)
El pueblo de Wilson es tranquilo, regido por sus costumbres y creencias religiosas muy estrictas, donde Leigh ha crecido, siguiendo cada regla y pauta como se le ha indicado. Un pueblo donde no se recibe con mucha gracia a los recién llegados así que cuando Los Steins se mudan a su lado, Leigh no puede evitar sentir curiosidad.
Los Steins son adinerados, misteriosos y muy elegantes. Lucen como el retrato perfecto de una familia, pero ¿Lo son? ¿Qué se esconde detrás de tanta perfección? Y cuando la muerte comienza a merodear el pueblo, todos no pueden evitar preguntarse si tiene algo que ver con los nuevos miembros de la comunidad.
Leigh es la única que puede indagar para descubrir la verdad, ella es la única que puede acercarse al hijo mayor de la familia, el infame, arrogante, y frío Heist.